Otras formas de dependencia en los adultos mayores

La falta de recursos económicos es una razón por la que muchos adultos mayores dependen no sólo de otras personas, sino también de la asistencia social, siempre y cuando estas fuentes estén disponibles (Del Popolo, 2001). Al final de la década de 1990, estimaciones de la comisión económica para américa latina (cePal) señalaban que entre 40 y 60% de las ancianas y los ancianos en la región carecían de un ingreso, ya sea por la falta de trabajo o por no contar con una pensión (cePal, 2000). En 2006, un tercio de los adultos mayores latinoamericanos disponía de un ingreso menor a dos dólares estadounidense al día (jackson et al., 2009). Se calcula que entre 2009 y 2050, la tasa de dependencia senil1 en la región aumentará 3.1 veces al pasar de 10 a 31 individuos de 65 y más años por cada 100 individuos entre 15 y 64 años (un, 2009). Esto significará cada vez mayores presiones económicas para los hogares, especialmente en países donde los sistemas de seguridad social son menos desarrollados. En américa latina el hogar y la familia siguen siendo fuentes importantes de apoyo económico – y con frecuencia las únicas– para las personas mayores. En 2006, 2 de cada 3 adultos mayores vivía con sus hijos, o dependía de ellos económicamente aun cuando no vivieran en el mismo hogar (jackson et al., 2009).

En méxico, para el año 2009, menos de 28% de la población de 60 y más  años  contaba  con  una  pensión  (ham  chande, 2011). La  tasa  de  dependencia senil en 2010 fue cercana a 10% en todo el territorio nacional, 12.5% en localidades con menos de 2 500 habitantes y 9% en las de 2 500 y más habitantes (ineGi, 2010). en este mismo año cerca de 60% de las personas de 60 a 69 años y alrededor de 80% de las de 70 y más años no tenía una actividad económica. De cada 100 adultos de 60 y más años, 37 carecían de acceso a servicios de salud; alrededor de una cuarta parte no sabía leer ni escribir; 40% no tenía pareja, y aunque más del 80% de los hogares con dos o más miembros y al menos un integrante de 60 y más años estuvo encabezado por una anciana o un anciano, sólo 22% de los hogares en el país tenía una jefa o jefe adulto mayor (ineGi, 2010). Estas cifras son indicativas de la posible situación de dependencia económica de la población adulta mayor en méxico, así como también de otras expresiones de precariedad de sus condiciones de vida en los últimos años. en méxico, aproximadamente 70% de la población de 60 y más años vive en localidades de 5 000 y más habitantes (ineGi, 2010), por lo que se trata en esencia de una población adulta mayor predominantemente urbana. en la actualidad cada vez más personas mayores en el mundo viven en ciudades. En 1998, 56 millones de personas adultas mayores eran residentes de áreas urbanas en los llamados países en vías de desarrollo, para 2050 se prevé que la cifra llegue a 908 millones de personas (Who, 2007).

Bibliografía

http://www.geriatria.salud.gob.mx/

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