HECHO 4| La insuficiente respuesta del sistema en el marco de la cobertura universal

A| En 2012, dos de cada diez personas mayores aún no contaban con afiliación a los servicios de salud.

Entre 2000 y 2012, las personas adultas mayores reportaron un aumento significativo en su afiliación a algún servicio médico pasando de 52.9% en 2000 a 60.2% en 2006 y alcanzando 83.3% en 2012, principalmente debido a un incremento en la afiliación al Sistema de Protección Social en Salud (Seguro Popular). Para este último año, 84.0% entre las personas de 60 a 69 años, 84.5% en la población de 70 a 79 años y 79.4% para los de 80 años o más de edad reportaron estar afiliados32. Pese a este  incremento, aún no existen programas de atención integrales dirigidos a este grupo de edad, ni un acceso efectivo a los servicios existentes.

B| Una de cada cinco hospitalizaciones de personas entre los 60 y 74 años es potencialmente evitable mediante acciones preventivas y de atención primaria.

Al menos 23% de la atención hospitalaria de las personas entre 60 y 74 años de edad puede prevenirse mediante acciones como la vacunación, o a través de cuidados primarios en salud; de este porcentaje, 2% terminan en defunciones (3 917 muertes en 2013). Se sabe que la vacunación de las personas mayores es una importante estrategia en salud pública, ya que tiene por objetivo prevenir la mortalidad y la morbilidad asociada con infecciones y otras complicaciones en salud.

C| Las condiciones geriátricas que no se modifican o que empeoran durante la  hospitalización suelen prolongar la estancia hospitalaria.

El entorno hospitalario suele ser adverso para las personas mayores frágiles. Esta situación es potencialmente controlable si el abordaje geriátrico multidisciplinario sistemático es implementado con una visión de continuidad de los cuidados, minimizando los riesgos y desenlaces negativos en ese contingente. Los síndromes geriátricos –expresión de la fragilidad clínicamente manifiesta– que no se modifican o que empeoran durante la hospitalización suelen prolongar la estancia hospitalaria y ensombrecer el pronóstico funcional de los pacientes.

D| En las unidades médicas públicas del sector salud sólo se cuenta con 168 consultorios de geriatría.

En contraste con la enorme demanda y utilización de servicios de salud por parte de las personas mayores, es notoria la escasa oferta de servicios geriátricos que brinda el sistema público. De los 168 servicios de consulta externa identificados, 90% se concentran en la Secretaría de Salud y en el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), siendo este último el que atiende a la población más envejecida del país. Por lo que toca a los servicios estatales, sólo se registra la existencia de 11 consultorios de geriatría, lo que refleja claramente el escaso desarrollo de estos servicios en las entidades federativas.

E| En el país sólo se dispone de 176 camas de hospitalización destinadas a geriatría.

En las 13 336 unidades hospitalarias del Sistema Nacional de Salud, sólo se dispone de 176 camas de hospitalización destinadas a geriatría, de las cuales 77% se encuentran en los hospitales de la Secretaría de Salud y 18% en el Instituto Mexicano del Seguro Social. De ahí que la calidad de la atención a esta población sea difícil de garantizar.

F| El sector salud del país sólo cuenta con 197 geriatras.

Otro aspecto fundamental a considerar es el insuficiente número de geriatras en el país. Actualmente se identifican 197 geriatras registrados en el sector salud, la mayoría de ellos en la Secretaría de Salud, en el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y en algunos estados de la república. Este panorama se encuentra alejado de los indicadores internacionales, y representa una virtual ausencia de servicios especializados y escasa conformación de equipos de trabajo competentes y eficaces.

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