12. Estado de salud

Junto con las características demográficas, a continuación se presentan algunas sobre el estado de salud de la población y del sistema de salud para complementar la visión general. En México los indicadores del sistema de salud no son los óptimos con respecto a los niveles presentados por los países miembros de la ocde; en 2008 se destinó 5.9% del producto interno bruto (pib) para el gasto en salud, es una de las inversiones más bajas; en 2007 el gasto per capita en salud no supera los 1,000 dólares y el promedio en la ocde es de 3,000; se tiene el porcentaje más alto de gastos de administración en relación con el gasto total en salud con 12%, el promedio en la ocde es 4%; el gasto de bolsillo por familia es el más alto, representa casi 50% del gasto total en salud.

De las condiciones de salud en las que se debe poner énfasis son en las enfermedades crónicas, la discapacidad y la atención a la salud. El cambio en el perfil epidemiológico, el paso de las enfermedades infecciosas a las enfermedades crónicas, plantea un escenario nunca antes visto en México, en especial el incremento de la sobrevivencia con deterioros en el estado de salud y en un segmento más grande de la población conforme se avanza en la transición demográfica.

“Las enfermedades crónicas han desplazado a las enfermedades transmisibles como principales causas de muerte, estas condiciones concentran ahora más de 65% de todas las defunciones en este grupo de edad, destacan la diabetes, las enfermedades isquémicas del corazón, la enfermedad cerebro-vascular y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica”. Las enfermedades crónicas también son las principales causas de morbilidad y están entre las más costosas. Con datos de la Ensanut 2006 se calcula que aproximadamente 52% de las personas mayores de 60 años a nivel nacional tienen por lo menos una enfermedad crónica, y 20% tienen al menos dos; ciertamente los avances médicos y la accesibilidad a los servicios de salud han reducido sus efectos, aún no se han logrado modificar los hábitos que causan o agravan estas enfermedades. Con datos de la Enasem se encontró que entre la población de 60 años y más 44.2% alguna vez fumó y 15% actualmente fuma, 72.6% no realiza ejercicio físico, 57.2% tiene sobrepeso u obesidad y 24.8% consume alcohol ocasionalmente, con importantes diferencias por sexo, edad y tamaño de localidad de residencia.

En México, el 20.7% de la población de 60 años y más reportaron tener una discapacidad en el año 2010. Se espera que las condiciones de salud mejoren y que los adultos mayores sean capaces de vivir independientemente, pero debido al envejecimiento poblacional los requerimientos de cuidados formales e informales se incrementarán.

Entre 1991 y 2005 los egresos hospitalarios de las personas mayores aumentaron en los hospitales públicos del país; paralelamente la demanda de servicios ambulatorios también se está incrementando. En el imss 30% de las consultas externas otorgadas en 2002 correspondieron a personas de este grupo de edad y se debe enfatizar que el porcentaje de población de 60 años y más representa 7% de la población total en 2000.

Dentro de los principales motivos de consulta destacan la hipertensión arterial, la diabetes, las infecciones respiratorias agudas, artritis y artrosis. La población de este grupo de edad utiliza servicios de salud con una frecuencia cuatro veces mayor que el resto de la población y los servicios que requiere son por lo general más costosos. De acuerdo con información de Ensanut 2006, una de cada 13 personas de 65 años y más se hospitalizó, cifra que contrasta con el uno de cada 25 que presenta el grupo de población de 15-64 años.

Con esta información en mente, se puede concluir que efectivamente el envejecimiento demográfico en México es un reto y presenta desafíos, éstos incluyen, a) presiones en sistemas de pensiones y seguridad social, b) aumento de la demanda de atención de la salud, c) mayor necesidad de formación del personal en geriatría y gerontología, d) aumento de la demanda de cuidados a largo plazo, particularmente en el tratamiento de la demencia, y e) asegurar los derechos y generar oportunidades para los otros adultos mayores.

Es evidente que las condiciones sociodemográficas de la población, las condiciones del sistema de salud, la prevalencia de las enfermedades crónicas, y las tasas de utilización de servicios por parte de la población de adultos mayores generan ciertas complicaciones que
deben ser abordadas integralmente para mejorar el estado de salud de la población.

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