DEFICIENCIA DE VITAMINA D

Se estima que mil millones de personas en todo el mundo tienen deficiencia o insuficiencia de vitamina D. De acuerdo con varios estudios, de 40 a 100% de la población de ancianos de Estados Unidos y Europa que viven en comunidad sufren de deficiencia de vitamina D.

Esto suele relacionarse con inadecuada suplementación oral, bajo contenido habitual en la dieta y disminución de la exposición a la luz solar.

En México, el estudio CRONOS analizó en 1995 el consumo dietético de distintos nutrimentos en la población de adultos de 65 años y más. Se encontró que en el Centro Urbano Presidente Alemán, que representaba una comunidad con nivel socioeconómico medio, el consumo diario de calcio en mujeres era de 840 mg y en hombres de 712 mg.

En la colonia Isidro Fabela, que representaba una comunidad con nivel socioeconómico bajo, el consumo promedio por día de calcio en mujeres era de 513 mg y en hombres de
502 mg. Finalmente, en la comunidad del Valle de Solís, en el Estado de México, que representaba una comunidad rural, el consumo promedio en mujeres era de 796 mg y en hombres de 942 mg.

En lo que respecta a la vitamina D, no existen en México estudios que analicen su consumo o deficiencia en adultos mayores. En Brasil, se han realizado estudios para evaluar la prevalencia de deficiencia de vitamina D en población general y en individuos de más de 60 años en latitudes similares a las del territorio de la República Mexicana. En la comunidad de Belo Horizonte, con una latitud sur de 19°, observaron que en una población de 132 pacientes entre 14 y 91 años de edad, la prevalencia de deficiencia de vitamina D fue de 42%. En Sao Paulo, con latitud sur de 23°, en 250 ancianos que vivían en comunidad, con una edad promedio de 79 años, 57% presentaban niveles de 25(OH) vitamina D menores a 20 ng/ml.

En la tabla 1 se expresa el rango de valores de 25 (OH) D3 para la evaluación de los niveles séricos de vitamina D. Se ha decidido el uso de la 25 (OH) D3 sobre la 1,25 (OH)2 D3 por la vida media corta y la variabilidad en el día de la última.

Los cortes se establecieron dado que valores de 32 ng/ml o menores de 25 (OH) D3 se relacionan con un incremento progresivo de la PTH, además de que la absorción de calcio mejora notablemente con valores mayores de 20 ng/ml, mas no se incrementa con valores superiores a los 32 ng/ml.

CONSECUENCIAS DE LA DEFICIENCIA DE LA VITAMINA D

Sarcopenia y fragilidad. La vitamina D está involucrada en la síntesis de fibras musculares, particularmente las tipo II y en las concentraciones de calcio sarcoplásmico indispensables para la contracción muscular. La miopatía osteomalácica asociada a la deficiencia severa de la vitamina D produce disminución en el número y atrofia de las fibras musculares tipo II con reducción en el número de fibras tipo I e infiltración grasa del músculo, condicionando debilidad generalizada pero mayormente de los grupos musculares proximales de los miembros inferiores. Estos cambios estructurales y funcionales son similares a los producidos por la sarcopenia y la fragilidad observados en el envejecimiento. Múltiples estudios han reportado que niveles bajos de 1,25 (OH)2 D3 y 25 (OH) D3 se asocian con menor fuerza muscular, alteraciones en la marcha y discapacidad en mujeres y hombres ancianos. Además, la deficiencia en la vitamina D se correlaciona con la fragilidad prevalente e incidente, así como con los niveles séricos de marcadores proinflamatorios como la proteína Creactiva y la interleucina 6.

Función cerebral y estado de ánimo.

La vitamina D es un importante regulador endógeno y exógeno de neuroprotección, neuroinmunomodulación, interacción de neurotransmisores y hormonas, envejecimiento cerebral y modulación de la conducta. Los comportamientos estacionales de los trastornos de ánimo (particularmente la depresión invernal) se observan en comunidades occidentales con alta prevalencia de deficiencia de vitamina D. Se han encontrado altas concentraciones de alfa 1 hidroxilasa y receptores de vitamina D en el cerebro, particularmente en el hipotálamo y sustancia nigra, pudiendo estar relacionadas con los efectos de la vitamina en el estado de ánimo y la sensación de bienestar.

Estudios longitudinales en adultos mayores en Ámsterdam evidenciaron que los pacientes con depresión mayor y menor presentaban niveles séricos menores de vitamina D en comparación con los controles sanos.

Cáncer. Los niveles séricos bajos de 25 (OH) D3 se asocian con un incremento entre 30 y 50% del riesgo de cáncer de colon, próstata y mama, además de una mayor mortalidad en estos casos. Los estudios en modelos animales han mostrado que se requieren dosis suprafisiológicas de la vitamina para obtener los efectos antiproliferativos. No hay al momento evidencia suficiente sobre el uso de la suplementación de la vitamina D o sus análogos para el tratamiento o prevención del cáncer en seres humanos.

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